- LXXXI - Al desvío de Filis, que se disculpa con una queja incierta Si te retiras, Filis, por hallarme de achaques de fortuna tan doliente, el menos venenoso no consiente impulso de piedad para tratarme. Y de que su contagio con desarme excusas el peligro cuerdamente y descuida de hacerme delincuente si te vasto infeliz para olvidarme. No te detenga de esto la bajeza de la calumnia que inocente ignoro, las novedades que mi olvido trata. Remite la razón a mi fineza, que arriesgándose así por su decoro se sabrá disculpar de ser ingrata.