- LXVII - Otro sumamente bien afortunado en toda la vida, que murió infeliz y aceleradamente Otro ejemplo me da tu providencia de otra dicha, Señor, desvanecida, otro consuelo a mi modesta vida, otro motivo para mi paciencia. El que asciende feliz con la opulencia, y del peso que lleva se le olvida, recele más violenta la caída, cuando se acerque más a la eminencia. Fue polvo en un instante el suntuoso alcázar que esperanzas ofrecía de osada presunción a la codicia: Y mostróse el estrago milagroso, porque en la ostentación no parecía edificio labrado a la malicia.