- LXXXVI - A una dama que se quejaba mucho de casada Filis, indicios de mujer! Previno, que no idolatren en mi fe las gentes; si alterado de humanos accidentes desmiente lo inmortal, y lo divino, ¡o milagro del uso peregrino! Que así al sentido de la vista mientes, en tu virtud de afectos diferentes la voluntaria conjunción convino. Tu deslumbraste en éxtasis hermoso la vista de los ojos celestiales y formó las ideas el deseo. Al espejo del trato fabuloso, que se ven en sus mágicos cristales, ni necio Midas, ni Vulcano feo.