- LXXVII - En ocasión de recetarle unas medicinas estando enfermo, tomó el médico la pluma con que le hallo escribiendo Con esta misma pluma, que fulmina proceso a mi salud física mano, se explicaban (Apolo soberano) sacros misterios de tu ley divina. Ahora sin tu acuerdo determina firmes decretos de mi fin temprano, y cada rasgo repetido en vano, es lazo que a mi cuello se destina. Que bien con el castigo cauteloso (en lisonjas de Filis ofendida) venganza, y burla su rigor advierte. Si aquel mismo instrumento que animoso de su memoria consagré a la vida, sirve para el efecto de mi muerte.