- LXIV - A la muerte de un caballero No yace, resplandece en la muralla tu sangre ilustre, joven generoso, la fama, del lucero lastimoso ignora los ejemplos o los calla. No cabe en la piedad, sin agrandalla, presumir, que su esfuerzo valeroso eligió par triunfo más glorioso, que no fuese dichosa la batalla. Y sino fue elección, premio sería, en que la providencia te asegura trofeo más altivo que viviendo. Despreció a la fortuna tu osadía, matar, y no morir, fuera ventura, y fue todo valor, matar muriendo.