- LIV - En la muerte del señor Infante Cardenal Fernando vive más, que no se olvida la virtud, que en la fama se convierte, y nuestro amparo de su diestra fuerte, se asegura mejor en la partida. Que viendo la fortuna reducida a tantos trances de contraria suerte, clemencia fue la que otorgó su muerte, no fue rigor el que negó su vida. Y como con victorias no previno, siendo tantas, el hado necesario, al estrago fatal de las Españas. Por su elección, que anticipó el destino, quiso subirle al cielo voluntario a volver con milagros las hazañas.