- XLV - A la mudanza de la fortuna de su amor Este desdén con libres falsedades, desprecio, y burla de mi pensamiento, yo le vi en mi destino soñoliento, amar lisonjas, y temer verdades. Ostentando tiniebla, y ceguedades, tan hidrópico vi tu fingimiento, que parecía, que el ardor violento mitigaba la sed con sequedades. Ya su porfía regaló engañosa el hielo, y fomentó en el pecho mío, la ponzoña que ardiente se desata. Ufana de que sólo poderosa esfuerza los venenos en el frío, lesbia, más que las víboras ingrata.