- XVI - Al mismo propósito Bien sé yo, Celia, el riesgo con que vivo en la fuerza invencible de adorarte, después que mi pasión para olvidarte, ni a la esperanza permitió motivo. Ningún aviso en la prisión recibo por donde lime la cadena el Arte, ni en la razón se reconoce parte, que pueda redimirse de cautivo. Porque si deslumbrada prevarica, en la ley que profesa soberana, o idolatra la ciega tu belleza. Presume que el engaño justifica, viendo en las señas de formarte humana tan desmentida la naturaleza.