Soneto Lidia, de tu avarienta hermosura pide el tiempo enemigo estrecha cuenta; ya ni el crespo cabello al oro afrenta ni las mejillas a la nieve pura. Tu mentida belleza mal segura en vano reparar el daño intenta de la edad, que en sus ojos representa, con tragedia mortal, la lumbre oscura. Ya, ya no me verás de noche al viento bañar de infame llanto tus umbrales, comparando a la suya su dureza, que el tiempo, con efectos desiguales, me da venganza, roba tu belleza, te da dolor y cura mi tormento.