Soneto Reina desotras flores, fresca rosa, primero honor de abril y de este prado, así te privilegie el cierzo helado, y respete la helada rigurosa. Y así, goces, que es más, de la hermosa palma de mi señora, y su dorado cabello adornes, y el color rosado, de ver su rostro, aumentes, vergonzosa; que me guardes la lágrimas que vierto en tu pintado seno, y si te toca a sus labios aquella a quien adoro, en tus hojas, mi bien, irá encubierto, porque si llegan a su dulce boca, dulces serán las lágrimas que lloro.