Soneto ¿Qué temes al morir, por qué procura, hombre, tu afecto vida tan ajena de propios bienes y de males llena, tan bien guardada cuanto mal segura? La muerte es fin de tu prisión oscura, y por quien gozarás la paz serena de aquella vida donde no la pena sino la gloria para siempre dura. Y aunque es la muerte horrenda, no te espante, que tu bien solicita, pues intenta que vivas inmortal después de muerto. Dime, ¿ no será loco el navegante que se quiere quedar en la tormenta y no llega a descansar al puerto?