- XXIX - De La vida y muerte de la monja de Portugal. Acto primero, Luzbel Tiran a un perro con violenta mano piedra, en castigo de que rabia o muerde, si bien huye el rigor no el tiempo pierde el diestro brazo sin tirarla en vano. Mas viendo, al fin, el animal villano que a quien se la tiró no coge, en verde espuma el canto masca, que recuerde es justo del dolor fiero inhumano. Piedra es el hombre, si por él desmedra de la gracia de Dios, y los lucientes coros muralla de su débil hiedra. Y así, yo con mortales accidentes, tengo, si cojo esta arrojada piedra, de hacer menuda arena con los dientes.