- VII - De El Fénix de Salamanca. Acto segundo, Alejandra ¡Qué de espinas, amor, entre las flores de tus deleites tienes escondidas, y qué de días y horas desabridas en el breve placer de tus favores! ¡Qué de pesares siembras entre amores de glorias y esperanzas prometidas, y qué de sobresaltos en las vidas que asegurar pudieron sus temores! Si eres tan falso, Amor, ¡qué divertidos nos llegamos a ti! ¿Qué dulce engaño es ése con que, Amor, nos trae prendidos? Mas, ¡ay de mí!, que, conociendo el daño, juzgamos tanto cuerdos los sentidos, que tenemos por loco el desengaño.