- X - De El esclavo del demonio. Acto segundo, Don Gil Si aprendo de la sutil nigromancia que el católico llama barbarismo, y excediendo las fuerzas de mí mismo gozaré de Leonor un breve día, digo yo, don Gil Núñez de Atoguía, sin temor de las penas del abismo, que reniego del cielo y del bautismo, perdiendo a Dios la fe y la cortesía. Su nombre borro ya de mi memoria. Tu esclavo para siempre quedo hecho por gozar de esta vida transitoria, y renuncio el legítimo derecho que la Iglesia me da para la gloria por la puerta que Dios abrió en su pecho.