- XII - De La mesonera del cielo. Acto primero, Abrahán ¿Qué dichoso a ser viene aquel que huye del babilón tumulto de la gente, donde en la soledad está patente lo que confunde al alma y la destruye! Aquí el león rugiente sí que arguye para quien no le entiende agudamente, mas como siempre arguye falsamente, con pocos entimemas se concluye. Retíreme del mundo y su locura, que aunque es cosa muy santa al matrimonio, de Lucrecia temí la hermosura; y el desierto me da por testimonio, que el huir la ocasión es piedra dura para quebrar los ojos al demonio.