- VI - De La rueda de la fortuna, Acto segundo - Teodosio Bosques oscuros, ¡ah! por peregrinos merecíais los célebres pinceles de Timantes, de Ceuxis y de Apeles, tenidos en el mundo por divinos; cuyos frondosos y elevados pinos, verdes hermosas hayas y laureles, cipreses imitáis los chapiteles, y os miráis en arroyos cristalinos; si de sombra servís a mi enemiga cuando viene a las siestas con despojos de las fieras que mata en la espesura, decidme donde está, porque la siga, si acaso de las hojas hacéis ojos para mirad despacio su hermosura.