- XXVI - De El mártir de Madrid. Acto tercero, Pedro Muriendo en cruz, mi Dios, por culpa mía, hicieron sentimiento los mortales; las luces se eclipsaron celestiales, montes estremeció la tierra fría. Rasgóse el velo santo, y a porfía se quebraron los duros pedernales; sucedan en mí mismo estas señales cuando yo muera en cruz antes del día. Quebrántese la piedra de este pecho a vuestro amor divino endurecida, y mis ojos se eclipsen con el llanto. Mi corazón se rasgue y ya deshecho, estremézcase el alma al dar la vida, temiendo el tribunal de Dios tan santo.