- XXIII - De El conde de Alarcos. Acto tercero, Conde Más te aborrezco yo, pues en el prado donde nacen tal vez hermosas flores no introducen espinas ni rigores como en aquél que abrojos ha llevado. Los dos somos así, tu pecho airado campaña ha sido que produjo amores, y mis desprecios han de ser mayores que estérilmente fui mármol helado. Forma no se introduce fácilmente donde otra alguna vez se ha introducido, tarde el amor aborrecer consiente. No quise, aborrecí. Tú me has querido. Ser tuvo lo que fue y es evidente que nunca tuvo ser lo que no ha sido.