- III - Menudas hojas que del aire leve recibís el continuo movimiento, mar azul con espalda crespa al viento, cuando animoso en soplos se os atreve; Cielos, cuya gran máquina se mueve, forzándole a seguir curso violento; luna, que nos enseña rostros ciento en el discurso de un espacio breve; claro mar, cielo azul y luna llena, hojas cubiertas de la escarcha helada, que causáis torozón a cualquier potro, Si a Zahara veis, manifestad mi pena; pero si no la veis, no digáis nada; ¡Tanto me va en lo uno como en lo otro!