- IX - Del autosacramental La jura del príncipe. Herejía Basta de resplandor, córrase el velo del templo de Jerónimo sagrado, pues águila no soy que ha remontado atrevida a la luz el alto vuelo. Por manchar esos círculos anhelo; no puedo, pero quedo consolado con que también me come a mí el osado que sin lágrimas llega al pan del cielo. ¡Oh néctar celestial, oh dulce aroma! ¡Que por cinco palabras maná llueva, que tenga el hombre vil tan alto idioma, que gusano de Dios a Dios se atreva, que en el plato de Dios a Dios se coma, que en la copa de Dios a Dios se beba!