A los celos ¡Ah del Amor sagrada Monarquía cuanto fuera tu yugo más sabroso si de los celos al dolor forzoso supiera resistirse el alma mía! No la inmortal resiste valentía de un alma, no rigor tan poderoso, que afán le impone eterno sin reposo de los celos la infame tiranía. Cual inmortalidad está segura del furor de los celos, si se atreve, a ser aun de las almas homicida. No tan grave la ofensa, no tan dura al tósigo secreto el labio bebe, pues muere sola a su rigor la vida.