- XLI - Pasado el mar Leandro el animoso en amoroso fuego todo ardiendo, esforzó el viento, y fuese embraveciendo el agua con un ímpetu furioso. Vencido del trabajo y presuroso contrastando a las ondas no pudiendo, y más del bien que allí perdía muriendo, que de su propia vida congojoso. Como pudo esforzó su voz cansada, y a las ondas habló de esta manera, mas nunca fue su voz de ellas oída. Ondas pues no se excusa que yo muera, dejarme allá llegar, y a la tornada, vuestro furor ejecuta en mi vida.