- XLIII - «De ti muerto, Jesús, nace la vida que muriendo a la muerte diste muerte, y de tu amor nos vino aquella muerte que nos levanta a nueva y mejor vida. Muerte más venturosa que la vida, pues libra al hombre de la eterna muerte, y así mayor trazo que tu muerte nunca lo tuvo ni tendrá la vida del sentido, la vida de la muerte, porque su muerte puede darte vida que no tema las fuerzas de la muerte. Muriendo vivo y muero estando en vida, y estoy tan deseoso de esta muerte que por poder morir amo la vida.»