- V - Con tanto aviso, tanta hermosura, con tanta gala, tanta lozanía, con tanta gracia, tanta gallardía, con tal recato, tal desenvoltura. Con extremos tan raros, tal cordura, y con tanto valor, tal cortesía, sólo caben en vos señora mía, que sois principio, y fin de mi ventura. No tengo yo, otro bien, si no miraros, ni me queda que ver después de veros, ni halla en que se ocupe mi cuidado. Y si todo mi bien es contemplaros, y con ser ocasión para quereros, muere amor, envidioso de mi estado.