- XXXVII - Aquella tarde habló con el barbero diciéndole el negocio que procura, y entrambos fueron para hablar al cura, que a rezar le salió al humilladero. Antón llegó quitándose el sombrero, y le hizo en llegando gran mesura, y después humilló la catadura, para dejar hablar al compañero. Quedó que al padre de esta se le hablase, y que Alonso Millón de Pero Tiesto, se fuese con los dos y los terciase. Y que era necesario para esto que Antón se confesase, y se sangrase, para que en todo hubiese buenos de esto.