- XLV - Amor conocido por enemigo Cuando es acaso la dorada flecha que un tierno niño, al pecho de un gigante puede tanto el amor con el amante que al niño ensancha y al gigante estrecha. Y así pues cera Fénix no está hecha; o yo no estoy en forma de diamante no nos hiere la flecha penetrante; o está su fuerza natural deshecha. ¡Mas ay mísero yo! ¿cómo no hiere si el corazón penetra por los ojos? ¿Cómo sin fuerza cuando el alma hiere? Aquellos son de amor vanos antojos, que es mi enemigo, y deshacerse quiere para hacer mayores mis enojos.