- VI - Mirando un incendio Subes, ¡oh llama!, con veloz carrera, de estos cansados leños desatada, solicitando, en humo transformada, el distante reposo de tu esfera; pero al subir por la región ligera te vuelve el viento burlador en nada: ¡ay de ti, cuánto amante, desdichada, de mi más dulce acción imagen fiera! Así disuelta, sube, el alma mía del corazón, solicitando asiento, a la esfera veloz de su alegría, y nunca llega a consumir su intento, que es humo de mi ardor, y a su porfía es un desdén dificultad del viento.