- V - Ojos de Fénix, si matadores, deseados Indicios claros de la luz, espías del luminoso general del cielo, cuyo valor ardiente, cuyo celo años le rinde y le conquista días; apacibles tiranos, que alegrías dais y quitáis al más cortés desvelo; deidad tonante, que fulmina hielo sobre el volcán de las entrañas mías; volved a mí, volved, aunque de fiero basilisco seáis: vuestra hermosura más que la vida en vuestra ausencia quiero, si ya no sube a tanto mi ventura que os puedo ¡oh cuán difícil! ver primero, y es cada cual difunto y sepultura.