- LXVII - A dos palomas en su arrullo Pájaros venturosos, que enlazados, ya con los picos, ya con más estrecho lazo, del uno el otro satisfecho dulcemente vivís enamorados; mostrad así os gocéis, los dos traslados tiernos, de Fénix al rebelde pecho, quizá con tanto ejemplo al blando lecho, remitirá fatigas, y cuidados: Y ciando no, sabrá, que el dolor mío es natural, que su placer violento; digno mi amor, indigno su destino. Esto así, ya que a manos del tormento, a que amor me destina (y dél me fío ¡Titano!) acabe, moriré contento.