- XII - Amor, médico ignorante Si escucho el son del regalado aliento que al Euro amansa y al Genil suspende, mi lastimado corazón se enciende y solicita en su ruina al viento; si ausente estoy, veloz el pensamiento corre a la luz, en que su luz se ofende: que Amor curar con su veneno entiende y el tormento halagar con más tormento. ¡Oh, ignorante doctor, oh falsa cura! ¿Cómo no ves que en fuerza tan rendida medicina tan cáustica es locura? Sepan todos, Amor, que no das vida, que abres la más difícil sepultura más bien que cierras la menor herida.