- LXXIV - Leandro Leandro, el culto del galán vestido, que sus trabados miembros bizarrea, depone, y atrevido el pecho emplea en las ondas del mar embravecido. Un monte, y otro de agua, atrás vencido; con otro lucha, que vencer desea, mas ya, opreso, cansado, así vocea: pidiendo al sordo mar, piadoso oído. Ondas, si está mi muerte decretada tened la ejecución mientras recibo, el abrazo postrero de mi amada; que si al partirme de él quedara vivo, a la vuelta podréis de mi jornada, ejecutar vuestro rigor esquivo.