- LXVI - Confianza en un ay Fresno siempre elevado, centinela del ejército dulce de Pomona, a quien si erguida crencha el sol corona, cándida Naya, los coturnos cela. Tú a tanto Ruiseñor antigua escuela bien que frondoso afín, mi voz perdona; que en tus lenguas el céfiro la entona, porque a Deidad que ocultas veloz vuela. Este ¡ay! tan sólo ten depositado, y cuando al sol que adoro como sueles vieres en tus alfombras recortado: preséntale a la luz, y no desueles por esto tu inquietud, que mi cuidado copia en tan breve tiempo mil pinceles.