- CXIV - Ausentándose un amigo Os vais, Marcelo amigo, y quien os llama deja sin luz el Soto oscurecido, la humilde hiedra sin su muro erguido, la Filomena sin su dulce rama. Os vais, y su esperanza se derrama en los sedientos campos del olvido, do el más claro verdor, el más florido, son el negro Ciprés, la seca grama. Os vais, y (aunque mortal) en mí la diestra (contra quien no se da defensa alguna) rojas señales de su imperio muestra. Os vais, si al disipar de mi fortuna, crece cual puede, y merecerla vuestra; la tierra a mí conculcaréis la Luna.