- XIV - Jazmines, esperanza en blanco Blancos jazmines, que en el blanco pecho de mi cándida Fénix reposaste, a quien color, a quien olor hurtaste con ancha mano, si por tiempo estrecho. Puesto que ya por natural derecho parece que gozáis lo que usurpaste, cómo, decid, a tanto bien llegaste, que soy de envidia cual de amor deshecho. Volved las hojas ya lenguas risueñas, así no le paguéis a la mudanza el censo a que os obliga haber nacido. Pero no las volváis, que pues por señas muestran agora en blanco mi esperanza, dirán mi muerte, y tras mi muerte olvido.