- XCVI - La fuerza de ausencia, llega a los brutos Un Ventor en la casa fatigada perdió su dueño, por ganar el viento, fuésele el jabalí, llegó el lamento; llegó la ausencia de rigor armada. El aire rompe con la voz cansada, la cabeza inclinando, al sentimiento; bebe la tierra, a vueltas del aliento, por si su dueño la dejó pisada. Seguí su curso asido a su dolencia, miré mi estampa en él, como en espejo, y componiendo mi dolor extraño le dije, irracional tened paciencia, que el propio mal que causa vuestro daño, tengo, y soy racional, y no me quejo.