- III - Lisonjea al Genil porque tercie en su amor Saca, Genil, de tu nevada gruta los corvos cuernos de cristal luciente; ala con los remansos la corriente y echa la vista en tu ribera enjuta: a Flora en flores y a Pomona en fruta coronando verás tu anciana frente, y a la ninfa que es menos obediente tus pies besando, humilde más que astuta. En tu arena verás mi ingrata hermosa, pomposa causa de tu honor florido, y le dirás mi herida luminosa. Mi herida... Y guarda si te niega oído: del pie veloz la estampa rigurosa será consuelo de mi amor perdido.