- LXIX - A Fénix quejas En suspiros, y lágrimas deshecho, se queda atrás un lustro de mis días, sin da calor a tus entrañas frías, ni enternecer tu endurecido pecho. ¿Cuándo escribió el amor en su derecho leyes que obliguen a las penas mías? ¡Ah violento juez! cómo porfías tiempo tanto en tormento tan estrecho si es porque en mí tu culpa se castigue, el verte en mis entrañas no diamante como en tu ser a más piedad te obligue; templa el rigor (si sabes) un instante, sabe dejarte amar de quien te sigue; que no es difícil como el ser amante.