- XXVII - Desengaño de amor exhortando Oh tú que adoras miserablemente fantástica apariencia de belleza, vuelves mis hojas llenas de aspereza, y en noche instable aprende luz constante. Amor verás, si se creyó diamante, frágil vidrio después, que en su entereza coronado de llanto y de tristeza, brindó al mejor, de su campaña errante. Veneno entre cristales embozado, excusa, y solicita ya, sediento ciervo, curso de fuentes dilatado. Toma de tanto hidrópico escarmiento: más medra el abstinente, el recatado, que cuanto el mundo ofrece es sombra, es viento.