- CVII - Segunda parte de las Rimas al Conde de Olivares Excelso Conde, si a la hiedra errante, ánimo das que de mi estéril Soto, con labio humilde, si con pie devoto; la planta besa tu laurel constante. Lozana harás, que su verdor levante, al cielo del Antípoda remoto, dando tu nombre entero a cincel roto; a bronce duro, y a inmortal diamante. Así suele en el auge sol luciente, calificar lustrando si le mira, cristal estrecho, de encogida fuente. Tu Sol de eternidad vuelve mi Lira, y en su temor retratarás la ardiente trompa, que a eterna duración aspira.