- XLIV - Complacencia en el dolor Miré la luz de tus serenos ojos, soles a las tinieblas de los míos que ya dilatan lastimosos ríos, dignos del mar de tu beldad despojos. Siento que ciego entre ásperos abrojos me encienden hielos, y me abrasan fríos, que me aparto de mí con mis desvíos, que gusto solicito en mis enojos. ¡Oh miserable suerte! ¡Oh mal extraño! ¡Cómo! ¿Qué subo más, y alcanzo menos? ¡Cómo! ¿el dolor con lágrimas engaño? ¿Mas qué? si vos gustáis ojos serenos, padezca el corazón rigor tamaño, padezca mal por los que son tan buenos.