- XXXVI - Amor habla callando, mata y eterniza ¡Ardo pero mi ardor, qué desventura! dentro del corazón triste encogido, (gigante castigado, aun no atrevido) debajo el nombre de un silencio dura; de allí en centellas por mi luz oscura delincuente primer: primer sentido habla (mudo mi espíritu ofendido) el colérico fuego que me apura. Crece la llama, y mi mortal herida (por aplacar su fuerza) humor le vierte; crece, y sale en suspiros divertida; crece mi mal, y con mi mal mi suerte, que aunque este fuego es muerte de mi vida; dulce vida le espero de mi muerte.