- CXIX - Al señor San Nicolás en el acto de alzarse la perdiz del plato Entre Scila y Caribdis está el voto, y la obediencia aquel, titubeaba en alta mar de confusiones brava con frágil leño la razón piloto. Cuando pudiera estar el timón roto, y el árbol desgajado, firme estaba, que la perdiz cual Alción mostraba serenó el mar a Nicolás devoto. ¡Oh mil veces dichoso marinero! a quien el cielo como más amigo en vez de norte destinó un lucero. Seguro velas das al santo abrigo no temas dulce Amielas el mar fiero que van la Virgen, y Agustín contigo.