De Los amantes Acto I - Escena III - Atambores Aunque tarde a servir el Conde empieza por lo que la tardanza le remuerde, y espera en breve hacer, sale de verde, esmaltada su dama en la cabeza; do el que sus flacos ojos endereza porque si bien lo hiciere, o mal, se acuerde de su arnés perderá, si acaso pierde, o al Conde ganará la mejor pieza. Lo mismo al caballero que se atreve, alabar otra dama se publica, pues no hace en su presencia lo que debe, a más de que dará una prenda rica al que mejor emplee y mejor cebe en el arnés contrario espada y pica.