Soneto ¿Quién vive aquí? Un pobre peregrino. ¿Pues peregrino con hogar y casa? ¿No la veis toda ya desierta y rasa, que sólo esté sobrado quedó en pino? ¿Quién os trajo a tal lugar? Mi sino. ¿Quién sois? Soy viento que no vuelve y pasa: tuve favor del mundo, tuve el asa; pasó el buen tiempo, y el adverso vino. ¿Qué hacéis aquí? Un cesto, una canasta, tal vez de mimbre, tal de seco esparto, con que gano el sustento que me basta. Y no me vi (os prometo) jamás harto de pretensiones militares hasta que el desengaño me alquiló este cuarto.