Acto II - Escena II - Marcilla César después que la cabeza mira que el Rey de Egipto le mandó en presente, para encubrir valor tan evidente, según escrito está, llora y suspira; y Aníbal, cuando ya se le retira su fortuna, y la falta de ella siente, ríese entre afligida y triste gente, sólo por encubrirles su gran ira. Sucede, pues, que cada cual procura una pasión con un cierto desvío de la vista encubrir, clara o oscura; así que si esta vez yo canto o río, hágolo por ser esta más segura manera de encubrir el dolor mío.