Zameis Pasmado queda el pueblo del engaño en que tan dulcemente le has traído, con mi nombre y mi rostro y mi vestido en mil guerras un año y otro año. Y alegre del presente desengaño cada cual de los dos reconocido, con general aplauso y alarido te alaba nuestro pueblo y el extraño. Y yo así mismo loo tu grandeza y encarezco tu espíritu elevado, y admiro tu prudencia y fortaleza. Y ser tu hijo y ser de ti estimado, tengo por mayor suerte y más riqueza que si del alto Amón fuera engendrado.