A la vida y costumbre de Nuestra Señora conforme San Epifanio Vistió la humilde Virgen lino y lana, honró en su estado al grande y al pequeño. Ira, cólera o risa, ni por sueño mostró tener, ni turbación humana. De estatura de cuerpo fue mediana, rubio el cabello, el color trigueño, afilada nariz, rostro aguileño, cifrado en él un alma humilde y llana. Los ojos verdes de color de oliva, la ceja negra, arqueada, hermosa, la vista santa, penetrante y viva. Labios y boca de purpúrea rosa, con gracia en las palabras excesiva, representando a Dios en cualquier cosa.