De La elección por la virtud Pintadas aves que al pulir la aurora con peines de oro sus compuestas hebras, al son de arroyos, arpas de estas quiebras, lisonjeáis cada mañana a Flora. Aura suave que con voz sonora, murmurando las aves, te requiebras, y las obsequias fúnebres celebras de Pocris muerta, que tras celos llora. Los pastores imitan la armonía con que resucitando la memoria de mi Sabina vivo entretenido. Cantad, amigos, la firmeza mía; que es la música imagen de la gloria, y mientras dura, mi tormento olvido.