De El melancólico Estaba melancólico yo, cielos, por ver que un imposible apetecía, ¿qué haréis agora, pues, desdicha mía, si sobre un imposible os cargan celos? Corales dan al corazón consuelos, y en mí corales son melancolía: vuélvase a un desdichado en noche el día; lo que a otros da quietud, a mí desvelos. Sabio dicen que soy, mas si lo fuera, tuviera en mis pasiones sufrimiento; pero, ¿quién le tendrá con tanto agravio? Siempre el entendimiento fue su esfera, y contra injurias del entendimiento jamás supo tener prudencia el sabio.