De La venganza de Tamar Ya sea, Amón, tu hermana, ya tu dama, aquella verdadera, esta fingida, quimeras deja, tu pasión olvida; que enferma, porque tú sanes, mi fama. Si una difunta en mí busca tu llama, diré que estoy para tu amor sin vida; si siendo hermana soy de ti oprimida razón es que aborrezca a quien me infama. No me hables más palabras disfrazadas, ni con engaños tu afición reboces, cuando Joab honesto amor pretenda; que andamos yo y tu dama muy pegadas, y no sé yo cómo tu intento goces, sin que la una de las dos se ofenda.